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La iglesia con su pórtico románico es el edificio más antiguo de la población. Está declarado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León y ha sido objeto de numerosos e importantes estudios.

Hoy podemos acercarnos a ella conociendo muchos detalles que hasta ahora ignorábamos.

Todo gracias al trabajo de Juan Carlos Oliva Mateo de la Universidad de Valladolid y a la empresa eléctrica Iberdrola que sufragó la beca para su estudio. Los textos aquí expuestos pertencen a ese trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   
 

1. LA IGLESIA
La Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción domina el pueblo desde un altozano, quedando la aldea al Sur-Oeste del templo, mostrándonos a primera Vista su sobrio muro norte repleto de contrafuertes y sin ningún vano. Atravesando el pueblo por sus irregulares calles, ascendemos hasta la iglesia y nos encontramos con la galería que se abre al frontón (antes plaza mayor) con siete arcos que, según la leyenda, se abrieron milagrosamente para que los Siete Infantes de Lara entraran por cada uno de los ellos a la iglesia tras habérseles aparecido la Virgen mientras almorzaban en la llamada "Sierra del Almuerzo"(TARACENA, B. y TUDELA, J., Guía artística de Soria y su provincia, Madrid, 1962, pág. 123).

Todos los autores consultados destacan como parte más importante del templo su pórtico, ya que constituye el ejemplo de iglesia porticada más oriental de Castilla, siendo éste el último eslabón de la cadena de iglesias sorianas de este tipo en su avance ascendente por la Ribera del Duero.

1.1 Etapas constructivas y restauración.

No nos ha llegado ningún documento sobre la fundación de la iglesia, pero todos los autores consultados coinciden en fechar la primera construcción del templo bien avanzado el siglo XII, fecha ésta a la que pertenecen los elementos más antiguos de la construcción: el muro sur y la galería porticada.

A mediados del siglo XVI se proyecta una reconstrucción de la iglesia en estilo Gótico, pero a fines de siglo se abandona este proyecto al concluirse la cabecera, por ser demasiado ambicioso para las posibilidades económicas de la aldea.

En 1596 se pide licencia al Obispado para comprar un nuevo retablo para la nueva cabecera, ocupándose de su construcción el arquitecto Francisco Rodríguez con una traza muy clasicista influida por lo que se está haciendo en el Escorial. Los contrafuertes que refuerzan el muro Norte, que es el más afectado por la topografía, fueron levantados entre los siglos XVII y XVIII probablemente (Interpretación hecha por el equipo que restauró la iglesia en 1984, dirigido y coordinado por Fernando de Cobos Guerra y José JaVier de Castro Fernández).

La espadaña que aloja las campanas, fechadas éstas en el año 1894, es un añadido del siglo XIX, y será ésta la última intervención arquitectónica en el edificio hasta su restauración.

En 1983 se declaró "Monumento de Interés Histórico-Artístico" a la Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Omeñaca, y un año más tarde se procedió a la restauración de su pórtico, único en este enclave. La restauración consistió en despejar dos arcos que estaban cegados siendo utilizada la parte derecha de la galería como silo que alquilaba la parroquia a los agricultores de la aldea a cambio de una parte de la cosecha. Además, se eliminó la pintura azul que cubría el interior del pórtico dificultando la Visión de los canecillos que hay sobre la entrada. Consideramos que la restauración del pórtico fue correcta, ya que se respetó el orden de las piedras, así como las marcas de cantero importantísimas a la hora de seguir la estela del constructor de la iglesia: Por el contrario, quedó desatendida la reparación del resto del edificio, y hoy presenta un estado desolador y lamentable.

1.2 Planta, alzado y cubiertas1(La planta y el alzado han sido tomados de los planos del proyecto de la restauración realizados por Leopoldo Gil Cornet en noviembre de I984. Servicio Territorial de Cultura de Soria). .

En Omeñaca se sigue el tipo de planta más usual y característico de la provincia, es una iglesia de una sola nave con cabecera, en este caso plana, aunque lo más común es que éstas se hagan de forma absidal. Pero, sin duda, lo más extraño es encontrar en esta parte de Castilla un pórtico donde, según Sainz Magaña, (SAINZ MAGAÑA, M E., El románico Soriano. Estudio simbólico de los monumentos, Edit. Univ. Complutense de Madrid, I984, pág. 390) las influencias vendrían de la región de Soria y Agreda y la galería porticada es más propia del occidente de la provincia, elemento que se da sobre todo en la orilla derecha del Duero, en la zona del románico más primitivo (San Esteban, Andaluz, Aguilera...etc.), abandonándose en esta iglesia la tipología de nave única terminada en ábside abovedado predominante en esta zona, Fuensauco o Tozalmoro por ejemplo.

El origen de las galerías es oriental, de los narthex sirios, por eso lo encontramos en Castilla en las zonas más islamizadas, siendo la de San Esteban de Gormaz la más antigua del conjunto soriano. Esta galería es de forma rectangular alargada, sobresaliendo por la parte Occidental del muro de la nave. Por este lado el pórtico está cerrado. En el lado opuesto, hay una dependencia que únicamente comunica con el interior de la galería, y lo hace por medio de un arco de medio punto que arranca de un podio elevado. No sabemos con certeza que utilidad pudo tener, aunque al estar el cementerio adosado a esta parte de la iglesia, pudo servir de osario.

Hacia la plaza, en la parte Sur, la galería se abre con siete vanos, el central más ancho y apoyado sobre pilares sirve de acceso, y el resto apoyan, como podemos apreciar en el dibujo de la planta, en columnas pareadas.

El vano de entrada al interior de la nave está en el muro Sur, enfilada con el arco de acceso a la galería. A pesar de no ser un gran peso el que han de soportar, las jambas de la portada aparecen reforzadas y sobresalen de la línea del muro.
El interior de la nave es amplio y despejado, y los muros sobrios, siendo un arcosolio excavado en el muro meridional lo único que rompe la monotonía que presentan las paredes. La capilla mayor es de planta cuadrada cubierta con una sencilla bóveda de crucería gótica. La capilla se refuerza en las esquinas exteriores con dos contrafuertes dispuestos diagonalmente. A la derecha se abre un pequeño vano que da acceso a la pequeña y sobria sacristía.

El alzado del edificio nos muestra una gran limpieza de volúmenes donde apreciamos la enorme sencillez de este templo rural. Los muros de la iglesia son de sillarejo, utilizándose sillares en la portada y en el pórtico. Además, podemos apreciar que se trata de una talla tosca y eminentemente rural. También encontramos piedra de sillería tanto en los contrafuertes del muro Norte como en los de la cabecera, así como en las roscas de los arcos que cobijan las campanas.

La parte septentrional es básicamente un muro corrido reforzado por contrafuertes que se une a la capilla mayor, fortalecida por los mismos elementos en sus esquinas, presentando ésta mayor altura que la nave.

Desde el frente de la iglesia vemos la misma estructura con dos volúmenes principales, pero aquí se adosa el pórtico, con el arco central apoyado sobre pilares y los demás, de roscas muy irregulares, descansan sobre columnas de doble fuste con basa sencilla que arrancan de un podio de unos 80 cm. El pórtico se remata con un sencillísimo alero sustentado por canecillos lisos, sin decoración, este detalle nos indica que la iglesia pertenece a un periodo tardío del románico. La sacristía aparece embutida entre la galería y el contrafuerte de esquina de la capilla mayor, con una altura ligeramente inferior al pórtico.

Aparte de la puerta, hay únicamente tres pequeños vanos: el más grande (con unos 30 cm. de luz) está bajo la espadaña; hay otra pequeña apertura abocinada en la pared meridional de la capilla mayor; la tercera se encuentra en el muro al que se adosa el pórtico, a la derecha de la portada.

La cubierta de la nave es un tejado de madera a dos aguas, de par y nudillo, revestido con teja árabe. Actualmente, desde el interior, la cubierta aparece desnuda, pero debió tener un techo de cielo raso de escayola que fue eliminado en la restauración. La galería, sin escalonamiento de volúmenes, queda incluida en la cubrición del tejado.

La cabecera, como ya hemos visto, alcanza mayor altura que la nave, cubriéndose con una bóveda tardo-gótica de terceletes con campante curvo, protegiéndose al exterior con teja árabe al igual que la nave.

Tenemos que decir, a pesar nuestro, que tanto el estado de conservación de la cubierta, como el del resto del edificio es lamentable, estando necesitada de una reparación inmediata la estructura de madera del tejado y el muro septentrional de la capilla mayor, ya que ambas partes del edificio amenazan ruina.

1.3 Portada y pórtico: estudio iconográfico.

La parte más antigua de la iglesia es también sin duda la más importante, al menos eso es lo que deducimos tras consultar los distintos autores que han abordado el estudio del templo.

De la iglesia románica que tuvo Omeñaca, sólo nos ha llegado el muro sur con la portada y la galena añadida a este muro, que se trata de una muestra de la arquitectura religiosa del Románico Rural. En palabras de Gaya Nuño, "el tipo consagrado en el camino de Soria a Ágreda de la iglesia de una nave, se pierde aquí para adoptar la galería porticada del más antiguo románico soriano que se circunscribió a la Ribera del Duero, no pasando éste más arriba de Andaluz, Barca y Villasayas. En Omeñaca la aparición súbita de esta galería porticada hay que unirla necesariamente a los motivos silenses que no pasaron de Soria más hacia el Este"(GAYA HUNO, J. A., ob. cit, pág. 250) y, es que, resulta curioso encontrar una galería porticada, elemento que se da sobre todo en la orilla derecha del Duero, en un enclave como éste donde las influencias lógicas vendrían de Ágreda y de Soria. Pero hasta Omeñaca llegó la influencia de las iglesias porticadas de la Ribera del Duero, y la de los temas silenses tan ligados a ella.

Constituye Omeñaca; según Taracena y Tudela (TARACENA, B., y TUDELA, J., ob. cit., ed. Revista de Occidente, Madrid, I962, pág. I23) "la galería más oriental del grupo de Castilla la Vieja", a lo que cabría añadir que lo es también de los temas silenses que en ella se representan. (QUIÑONES COSTA, A. M., "Estudio arquitectónico e iconográfico del pórtico de la iglesia de Omeñaca", Celtiberia núm. 68, I984, pág 208).


Hay diversas teorías sobre el origen de las galerías porticadas, y nada hace pensar que su aparición se deba a las normas principales de la arquitectura que imperaban en el Reino de Castilla en la Alta Edad Media, más se debe su influencia a estructuras orientales, guardando cierta similitud con los narthex sirios de parecida disposición y estructura.
(SAINZ MAGAÑA, M. E., ob. cit. Pág. 390). Esta teoría se afianza por el hecho de que el Islam fue el puente por el que pasaron a Occidente muchos modelos del Oriente cristiano, así vemos que las zonas con más galerías porticadas de Castilla son aquellas más islamizadas. Aparte de estas influencias musulmanas, también se baraja otra hipótesis, y es la influencia que pudo tener en la arquitectura románica soriana el Beato de la Catedral de Osma. En la mayoría de los pórticos hay siete arcos y, dejando de lado la leyenda de los Infantes de Lara que pesa sobre Omeñaca, es fácil refaccionar, según Ana Ma. Quiñones, la aparición de estos pórticos en el último periodo del siglo XI con las tradiciones artísticas de las miniaturas castellanas que en la ilustración de los Beatos interpretaban las siete ciudades bíblicas. Una ilustración de este tipo la podemos apreciar en el Beato Oxomense, que representa las siete ciudades con siete arcos de herradura. El libro se fecha en el año 1086, y es seguro que no tardó en extenderse su influencia por toda la zona. Pero la hipótesis dada por Ana Ma Quiñones es anterior a la restauración, y aunque en ésta se han respetado los siete arcos conservados, en las excavaciones se encontró otro capitel, y además, los restos de cimentación sacados a la luz revelan que la galería debió ser más larga hacia la parte occidental. (Datos extraídos del informe sobre la restauración de la iglesia de I984, Servicio Territorial de Cultura y Patrimonio de Soria).

Siguiendo con la leyenda de los Infantes de Lara, el equipo que realizó el informe de la restauración dirigido y coordinado por Fernando Cobos y José Javier De Castro, interpreta que el octavo hueco quizá sí tenga cabida aquí al omitirse que el ayo de los Infantes también quería entrar a escuchar la misa. Esta interpretación no deja de ser legendaria, pero lo que sí está claro es que la galería fue más larga. Aparte de la claridad que aportaron las excavaciones, podemos observar que la dovela de arranque o salmer del último arco está cortada de manera tal que de ella pudiera partir otro arco.

Promotores y artífices.

Lo primero que hay que decir en este punto, es que muy poco sabemos a ciencia cierta tanto de los impulsores del edificio como de los que llevaron a cabo su construcción. Según José Mª Izquierdo Bertiz, (IZQUIERDO BERTIZ; J. M., "Arte Románico" en Historia de Soria vol. I, Soria, I985, pág. 268) el patronato de las construcciones románicas recaería principalmente, en la provincia de Soria, en la organización concejil, tanto en el medio urbano como en el rural, en la relación con la dinámica repobladora del momento y las disponibilidades económicas que surgen como consecuencia de las expediciones llevadas a cabo por estas milicias de estos concejos contra el territorio musulmán. "En relación con el papel jugado por estos concejos - dice Izquierdo Bertiz - deberíamos poner la difusión del tipo de iglesia porticada, debido a la utilidad civil que se le atribuye al pórtico de las iglesias románicas"(BANGO TORVISO, L, Atrio y pórtico en el románico español: concepto y finalidad cívico litúrgica, Valladolid, I975, pág. I76 y I77) entre otras que veremos a continuación.


El pórtico constituye un elemento más del edificio, pero se le aplicaron diferentes utilidades, aunque, en la opinión de Ana Ma Quiñones, eso no nos debe hacer suponer que éstas fueran las causa de su aparición, contradiciendo en cierto modo las ideas de José Mª Izquierdo expuestas anteriormente. De cualquier forma, podemos hablar de cuatro grandes finalidades de los pórticos:
(Según BANGO TORVISO,I. Ob. cit pág. 176-177)

1 Lugar de enterramiento.
2 Lugar de reuniones laicas de los concejos de las villas y para administrar justicia. Varias fuentes aluden a la prohibición de estas reuniones sin que esto afectase a su realización.
3 Lugar de determinadas funciones religiosas ya que la liturgia medieval era ceremoniosa y complicada, necesitaba distintos espacios para su desarrollo. Bajo el pórtico se daban actos como la penitencia pública, la estación solemne en las procesiones, la entrega de la novia por parte del padre...etc.
4 Lugar de esparcimiento usado por los vecinos para charlar, bailar y cantar. Esto viene corroborado por las prohibiciones de tales actos bajo pena de excomunión como podemos ver en algunas fuentes.

Respecto a quién hizo la iglesia no se ha encontrado ninguna inscripción que nos de el nombre de un maestro. Izquierdo Bertiz (Izquierdo BERTIZ, J. M., ob. cit pág. 286), fijándose en uno de los capiteles de sirenas del pórtico, relaciona las obras de Garray, Fuensauco y Tozalmoro con el pórtico de Omeñaca, dato importante que hemos podido comprobar al acercarnos a estas iglesias. Dice además que en Omeñaca trabajó una mano mejor capacitada, haciéndose eco tanto por los temas como por la técnica, aunque desde luego en tono menor, de las realizaciones de tradición silense de San Pedro de Soria. Izquierdo Bertiz incluye al de Omeñaca dentro de los talleres de Soria que trabajaron en la segunda mitad del siglo XII, pero como veremos, no parece que en esta obra trabajase un taller unificado.

Por otro lado tenemos las marcas de cantero que, en forma de flecha, aparecen en el pórtico de Omeñaca y se repiten en Tozalmoro y Fuensauco en una cadena que lleva hasta la capital, así vemos estas marcas en St° Domingo y San Pedro en sillares que ocupan lugares poco importantes y sin decoración. En Omeñaca sólo vemos marcas de este taller de canteros a diferencia del resto de las iglesias donde las marcas de este tipo son minoritarias frente a otras. Esto se debe a la escasez de sillares utilizados en un iglesia de reducidas dimensiones como ésta, pudiendo un solo cantero cubrir las necesidades de la obra.

Descripción de la portada y de la galería porticada.

La portada se adelanta con respecto al muro, es de sillería destacando sobre el muro de sillarejo, está formada por tres arquivoltas simples carentes de decoración, que a su vez apoyan sobre jambas de la misma simplicidad. Sobre la puerta de medio punto y sujetando el alero, en el que apoyaría un pequeño tejaron, hay seis canecillos esculpidos. Vemos pues que se trata de una portada que se ajusta al esquema típico de las portadas románicas, pero que carece de la decoración profusa que presentan las más ricas de éstas, lo que nos habla de un románico eminentemente rural y además tardía.

La galería porticada está formada por una arquería de siete arcos de medio punto. El arco central más bajo se apoya en jambas y los restantes, elevados sobre un podio, apoyan en dobles columnas de sencillas basas áticas, fustes monolíticos y con ábacos troncopiramidales.

El arco central está enfilado con la puerta de acceso a la iglesia, es más bajo y con una imposta en nacela.Una serie de canecillos lisos sustentan un sencillísimo alero que no es más que una cornisa tallada en forma de gola. La sillería no es muy regular y la carencia de decoración en arcos, cimacios, linea de imposta de las jambas y sus canecillos lisos del alero, nos hablan de una gran sencillez, siendo la decoración de los capiteles, tallados en piedra arenisca, y la de los canecillos del alero de la portada, la única en toda la parte exterior de la iglesia.
El hecho de que los canecillos de la portada estén decorados y los de la galena no, nos hace pensar en una construcción más tardía de ésta con respecto a aquélla.

Estudio iconográfico de los capiteles y de los canecillos esculpidos.

Debemos diferenciar claramente dos grupos a la hora de estudiar los capiteles en relación a su temática, como ya lo han hecho los investigadores precedentes1: vegetal y figurada. Debemos tener en cuenta que las aproximaciones más serias al estudio iconográfico del pórtico de la iglesia de Omeñaca se hicieron antes de su restauración, y tras ésta contamos con tres capiteles más. Dos de ellos vieron la luz al retirarse el muro que cegaba los tres arcos del lado derecho, y el tercero, que se conserva en el Museo Numantino, fue encontrado en las excavaciones de la cimentación de la galería, lo que indica que el pórtico fue más largo hacia el Oeste con al menos un arco más, sobresaliendo hacia este lado del muro de cerramiento de la iglesia. Es probable que el lado occidental del pórtico estuviese abierto con un pequeño arco como ocurre en las iglesias de la Ribera de las que ésta toma, como parece ser, otras influencias, sin embargo el capitel encontrado no parece que tuviera cabida en un arco de ese tipo.

En palabras de Gaya Nuño2 estamos ante unos "capiteles de talla tardía y poco cuidada, pero revelan una copia atenta en cuanto a las figuras y disposición de los mejores modelos silenses de la provincia vistos en la colegiata de Soria, pero copia adulterada por la

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1. Nos hemos basado para este estudio principalmente en las interpretaciones hechas por QUIÑONES COSTA, A. M, ob. cit. págs. 209 a la 218, y en el estudio simbólico de los monumentos del Románico Soriano de SAINZ MAGAÑA; M. E., ob. cit., 1984, págs. 391 a la 395.
2. GAYA NUÑO, J. A., ob. cit, pág. 250.

gran pobreza decorativa de la región donde se enclava Omeñaca": Hay diferentes influencias y se toman los motivos más representados en San -Pedro de Soria tomó bien señala Gaya. Además, hemos comprobado que hay, tanto en el tratamiento de lós temas como en la elección de lós mismos, una gran relación con la iglesia de St°. Dómingo, concretamente con los capiteles esculpidos que culminan los pilares de la nave de esta iglesia. Veremos también como se establecerá una conexión con las esculturas de la sala capitular de la Catedral del Burgo de Osma.

Contando el capitel del Museo Numantino hay nueve capiteles en total, de los cuales, cinco responden a temas vegetales y el resto a temas figurados.

Los capiteles de temática vegetal empezando por el situado a la derecha son:

Decorado con dos filas de palmetas superpuestas interpretadas de manera muy tosca.
Hojas de palmeta rodeadas por tallos entretejidos formando arcos en la parte inferior y que, se prolongan a un segundo registro del que penden piñas. La talla es tosca pero de mayor calidad que el capitel anterior.
Adosado al machón derecho del arco de acceso, decorado con palmetas superpuestas más hinchadas que las del primer capitel y de técnica similar al anterior.
Adosado al machón izquierdo del arco de acceso, decorado con grandes hojas de palmetas de las que penden piñas o pomas. Es el que presenta una talla y técnica más ruda, más aún que la del primer capitel.
(Suponemos que ese sería el lugar que ocuparía) repite el tema del primer capitel y la talla es igualmente tosca.

El tema de las palmetas superpuestas y su técnica no presentan una relación con lo silense, pero es el tema mas repetido en el claustro de la Concatedral de San Pedro de Soria que se estaba realizando unos años antes que el pórtico de Omeñaca. Hay que tener en cuenta que la calidad de la talla de los capiteles del claustro de San Pedro nada tiene que ver con el tosco trabajo realizado en Omeñaca, pero está claro que el artífice de la escultura de este pórtico era conocedor de lo que se estaba haciendo en la capital soriana. Además estos temas vegetales de palmetas superpuestas de las que, a veces, penden piñas también es uno de los más repetidos en el interior de la iglesia de Santo Domingo y aquí podemos apreciar mayor conexión tanto en la talla como en las formas. Vemos pues la gran relación, por otra parte lógica, que guarda Omeñaca con la villa de Soria. También hemos podido apreciar una gran conexión tanto temática como técnica con los capiteles de la sala capitular del Burgo de Osma1. Por otro lado, los capiteles que presentan palmetas y piñas repiten un tema muy característico del Románico Soriano que parece tener una ascendencia oriental.

La decoración vegetal de los capiteles no tiene su primera aparición en el Románico, sino que entre los visigodos era un motivo muy empleado. En el Románico las hojas de palmeta se hacen más pesadas y las hojas de acanto más carnosas, las volutas aparecen a veces muy rudimentarias cuando de las hojas nacen tallos de los que penden piñas o pomas (como en el caso que nos ocupa).

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1. QUIÑONES COSTA, A. M., ob. cit., pág. 209.

Las hojas carnosas de acanto son símbolo de la carne del pecado de la que nacen los vicios1, pero creemos que aquí se han utilizado más como un tema decorativo sin más.

Los capiteles con decoración figurada son, en líneas generales, los más cuidados y, sin duda, los más interesantes.

Vamos a comenzar analizando el más interesante tanto por la talla como por el tema que en él se representa. Se trata del segundo capitel del lado izquierdo. Es, en opinión de Ana Mª Quiñones, este capitel el que confiere a la escultura y estudio iconográfico del pórtico de Omeñaca verdadera importancia tanto por su talla como por los temas fabulísticos e historiados aquí plasmados. En su frente exterior se representa un ser híbrido con cabeza humana, cuerpo de ave y patas con pezuñas. Al lado izquierdo de este ser, surge un tallo de vid que le agarra por el cuello. En la cara derecha del capitel se repite el mismo tema, pero ahora son dos seres afrontados y dispuestos simétricamente con el tallo de vid como eje de simetría que les rodea el cuello y les obliga a volver la cabeza hacia el centro. Estos seres híbridos tienen su origen en la mitología de las antiguas civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, India, Persia, incluso en el arte islámico), encontrando varias formas de pájaro-hombre en la mitología clásica como las sirenas, arpías...etc. estas figuras son las que llegaron a la Edad Media aunque, claro está, con una lógica transformación debida al paso del tiempo. Para los escritores cristianos estas "sirenas" eran símbolo de la voluptuosidad engañosa y mortal, y de los herejes y sus doctrinas perniciosas contrarias a la iglesia, que bajo la apariencia amable e incluso atrayente encierran un peligro mortal. La escena es de origen oriental2. Según las tradiciones caldeas, dos árboles celestes se alzaban a la puerta de la morada de los dioses: el de la vida y el de la verdad. Los guardianes de estos árboles solían ser unos toros alados. La tradición pasó de los asirios a los persas, el Avesta habla también de árboles maravillosos uno de los cuales, el Hom, cura con su savia todos los males del cuerpo y del alma. Para los árabes, lo mismo que para los escultores románicos, el árbol se transforma en un tallo coronado de hojas que separa a dos animales en diversas actitudes. Los escultores románicos llegaron a colocar junto al árbol sagrado a toda clase de monstruos y animales extraños. Esta temática viene de Silos a través de la sala capitular del Burgo de Osma y los numerosos capiteles de las iglesias porticadas de la Ribera del Duero y vemos cómo se volverá a plasmar aquí, en Omeñaca, manteniendo una conexión en el gusto y en las formas con lo silense. Quiñones Costa establece una conexión más o menos directa entre la sala capitular del Burgo de Osma y el pórtico de Omeñaca, basándose en la aparición de dos sirenas-pájaro, una masculina y otra sin cabeza, en el primer capitel de la izquierda de dicha sala capitular en fecha avanzada, finales del XII o principios del XIII, y no en Silos. Ateniéndonos a esto, también podríamos relacionar el pórtico de Omeñaca con otras iglesias de la cuenca. del Duero donde se dan estos motivos, también en fecha tardía, como San Miguel de Andaluz; aunque una vez más debemos hacer hincapié en ta similitud de estas figuras con lo que se está haciendo en la capital en esta segunda mitad del s. XII.

Estos seres aparecen constantemente en la plástica románica, pero el hecho de presentar un rostro masculino barbado como vemos en Omeñaca, nos habla de una época avanzada. Estos seres suelen tener un carácter negativo y, normalmente, representan las tentaciones.

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1. PINEDA,R, El simbolismo de la escultura medieval española, Madrid, 1930, pág. 23.
2. Interpretación dada por PÉREZ DE URBEL tomada del estudio de QUIÑONES COSTA, ob. cit., pág. 211

La cara interior de este capitel presenta dos nuevos seres fantásticos afrontados con cabeza disforme, cuerpo de ave y cola de reptil, denominados trasgos. De procedencia silense, los vemos también en la sala capitular del Burgo de Osma, siendo el animal más repetido en las arquivoltas. Pasará a Soria y lo vemos en el rosetón y en los capiteles de la nave de la iglesia de St° Domingo y en las trompas de San Juan de Rabanera.

Se ha considerado a todos estos seres como malignos por su carácter demoníaco y simbolizan el vicio, el pecado y la tentación. Por otra lado, los tallos vegetales han sido considerados como símbolo de Dios, omnipotente y justiciero1. Así, vemos como se trasmite un mensaje de fácil comprensión para el hombre del Medievo2: "Dios con sus omnipotentes brazos impide que los seres malignos levanten el vuelo, protegiendo así a la Humanidad". En opinión de Sainz Magaña3, aun sabiendo que estos seres, que ella denomina "arpías" quizá de forma más correcta, tienen aquí una función decorativa, y fueron elegidos por ser los motivos más repetidos en el claustro de San Pedro, en un total de once veces y, quizá este escultor trabajase en alguna de las obras de la capital que venimos mencionando.

La cara restante, la del lado izquierdo, supone la única decoración historiada de la arquería y será repetida, como veremos, en el segundo capitel del lado derecho.

Hay dos escenas separadas por un elemento vegetal muy esquemático: En una se representa el pasaje de Sansón desquijando al león. Este tema es muy tratado en el Románico tanto por su belleza iconográfica, como por el simbolismo que encierra. La otra escena muestra a un caballero de largos y rizados cabellos, con larga vestidura, armado con una lanza y protegido por un escudo que lucha con un trasgo. Se trata de uno de los soldados de Cristo luchando contra el mal. El escudo adornado con una cruz, según Pineda, se encuentra en casi todos los guerreros, e indica que es el escudo de la fe.

El mensaje que el escultor ha querido plasmar en este capitel, se repite en las cuatro caras del mismo, es la Ayuda Divina la que ayuda al hombre a vencer en su lucha contra el mal: "el hombre, con la ayuda de Dios, puede adquirir las fuerzas necesarias para hacer frente y vencer al pecado"4.

Quiñones Costa atribuye que el hecho de que en un solo capitel se plasmen temas tan variados y diversos a dos circunstancias hipotéticas: la primera sería huir de la reiteración del tema fabulístico y la segunda, el intento de querer dejar constancia de un mensaje moralizante al campesino. El mensaje sería que el mal se presenta en diferentes maneras y todas ellas son superadas por la fuerza de Dios.

Por otro lado, si nos fijamos en la temática y la técnica empleadas en el capitel que estamos analizando, vemos que su autor muestra una gran maestría en el manejo del cincel consiguiendo gran detallismo y perfección, muy similar a la técnica silense aunque se trate de un artista de segunda categoría, sin embargo, es más clara la influencia oxomense, siendo Omeñaca el último eslabón de la larga cadena de influencia que emana Silos. A pesar de todo, es difícil establecer la procedencia del maestro de este capitel. Por un lado, los dos temas historiadas que aparecen en Omeñaca son frecuentes en la escultura románica burgalesa, y la técnica empleada delata un conocimiento aceptable de lo silense. Sin embargo, creemos que es más clara una conexión del artista de Omeñaca con la escultura >>>>>>>>>

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1 PINEDA, R, ob. cit. Pág. 23.
2 Interpretación dada por tomada de QUIÑONES COSTA, ob. cit., pág. 213.
3 SAINZ MAGAÑA, M E., ob. cit., pág. 394.
4 Interpretación dada por QUIÑONES COSTA, ob. cit., pág. 21 S. i3

de la Cuenca del Duero por los temas historiados, y delata un gran conocimiento de lo que se estaba realizando en la villa de Soria años antes de la construcción de esta galería porticada, prueba de ello es la forma en que este artista trata el tema de las sirenas y los trasgos.

El siguiente capitel figurado, el tercero del lado izquierdo, repite el tema de arpías y trasgos afrontados y separados por un tallo vegetal que los estrangula en todas sus caras, plasmados en el capitel anterior y tan frecuente en el arte románico de la capital soriana.

Los tallos marcan un eje de simetría en la composición recordando alguno de los capiteles del claustro de San Pedro de Soria, tan relacionado como podemos comprobar con el pórtico de Omeñaca, y vemos en la realización de estos relieves un claro propósito de imitar los temas del anterior capitel, además el artífice de esta obra parece conocer la escultura de la capital.

En este capitel la técnica empleada está lejos del detallismo y la perfección del anterior. Parece ser que el maestro de esta obra trata de imitar al autor anterior sin llegar no obstante, a alcanzar la calidad de éste. Se trataría pues, de un discípulo del maestro del capitel historiado. La temática elegida para este capitel se hizo probablemente por puro decorativismo o por imitación del anterior.

El último capitel figurado de este lado del pórtico es, sin duda, el de peor calidad, está decorado por tres arpías que si destacan por algo es por la torpeza de su talla, no guardando ninguna relación con los anteriores, y aislado de toda influencia silense tanto técnica como estilísticamente. Tampoco parece que su autor conozca este tema tan repetido en San Pedro de Soria de primera mano, además es incapaz de realizar una copia teniendo como modelos los otros capiteles. Su mala técnica puede apreciarse en la desproporción que presentan los seres esculpidos o en las simples incisiones a modo de espiga que representa el plumaje y en la rudeza con la que ejecuta el cabello y el rostro de las arpías. Coincidimos con la opinión de Quiñones Costa1 quien supone que este mal hacer se deba única y exclusivamente al origen eminentemente local del autor del capitel que analizamos. Por otra parte, es interesante ver como en este capitel a pesar de su mala conservación se representa una figura de sirena que separa sus extremidades inferiores para mostrar su vulva al espectador, y es que este tema se repite con un tratamiento similar en uno de los canecillos esculpidos de la iglesia de la vecina población de Tozalmoro, así como las arpías de este rudo capitel de Omeñaca se repiten de forma no menos torpe en otros dos de los canecillos de Tozalmoro, con lo que no sería de extrañar que el escultor de Tozalmoro trabajase también en algún capitel de Omeñaca, o al menos formasen parte de un mismo taller. Además, las marcas de cantero que se dan en Omeñaca, vuelven a aparecer en Tozalmoro.

En la restauración de 1984, al despejarse los arcos de la derecha que permanecían cegados vio la luz un nueve capitel figurado que se encuentra en perfectas condiciones de conservación. Este capitel no ha sido, por tanto, estudiado nunca por los investigadores precedentes.

El autor de este capitel ha copiado la temática que representa el que hemos considerado como primer maestro en el segundo capitel del lado izquierdo y así repite los mismos temas distribuidos de igual manera: en la cara frontal del capitel se representa una sirena-pájaro con cabeza masculina; en la cara del lado derecho se representan dos sirenaspájaro ambas con cabezas masculinas barbadas; en la cara interior se plasman dos trasgos

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1 QUIÑONES COSTA, A. M., ob. cit. pág. 2I6

afrontados y estrangulados por tallos vegetales; y en la cara del lado izquierdo se vuelve a tratar el tema de Sansón y el león y un caballero armado con una lanza y vestido con una larga túnica, aunque en esta ocasión sin escudo, que acaba con un trasgo.

El escultor de este capitel podría ser perfectamente un alumno del primer maestro, el mismo que realizara el tercer capitel del lado izquierdo y consigue una aceptable interpretación de las alas y de las plumas, así como en la individualización de los rostros barbados, pero sus figuras no gozan de la plasticidad de las del primer maestro con una talla de menor volumen donde las figuras apenas se despegan del fondo. Utiliza un canon más corto para adaptar las figuras al marco ya que no logra esa flexibilidad en los movimientos de las figuras y así estas aparecen estáticas e inexpresivas. La técnica aquí utilizada es la misma que se daba en el tercer capitel del lado izquierdo, así que podemos decir con certeza que se trata de la misma mano. Este maestro trata este tema por imitación del anterior capitel de ahí que plasme el tema con mayor torpeza al no ser una obra creada por él. Este escultor no tiene la habilidad suficiente para superar al maestro del primer capitel, pero sin embargo, ya se ven detalles de una cierta calidad como en la consecución de las plumas y la individualidad de los rostros, aunque por otro lado, falla en la excesiva esquematización de los vegetales y no llega a conseguir el movimiento logrado por su maestro.

El programa iconográfico de este capitel viene a ser el mismo de antes: la Ayuda Divina como arma ante los seres enviados por el maligno.

Los capiteles descritos aunque están decorados con diferentes temas iconográficos de clara simbología moralizante, no parecen encerrar un programa iconográfico conjunto, y son simplemente plasmaciones de una serie de temas frecuentes en el románico y de gusto popular, primando en ellos un fin decorativo.

Tras la descripción y análisis de los capiteles, podemos deducir la presencia de tres artífices diferentes en la escultura del pórtico:

El primero de técnica y estilo superior a los restantes que realizaría el segundo capitel del lado izquierdo del pórtico. Vemos en este maestro una gran conexión con la escultura de la Cuenca del Duero, de donde puede proceder probablemente, aunque tanto en los trasgos como en las sirenas está muy próximo a lo que se venía realizando en Soria años antes.

Un segundo escultor sería el discípulo del primer maestro al que trata de imitar. Llevaría a cabo la realización del primero, segundo y tercer capiteles del lado derecho y del tercero del lado izquierdo que, con una técnica inferior al primer autor, intenta plasmar los temas más repetidos en el claustro de la Colegiata de San Pedro de Soria, por lo que consideramos que conocería el arte que se venía realizando en la villa de Soria. Otorgamos también a su hacer el capitel encontrado en la restauración y conservado actualmente en el Museo Numantino de temática, técnica y estilo semejante al primer capitel del lado derecho de palmetas superpuestas.

Por último, vemos claramente una mano de inferior categoría y de origen eminentemente local que realizaría el capitel más occidental del pórtico y el que está adosado al machón izquierdo del arco de entrada, siendo éstos torpes imitaciones de los temas representados en el resto de capiteles de la galería porticada, concretamente, del tercer capitel del lado derecho y del tercero del lado izquierdo, ambos pertenecientes al que hemos considerado como segundo maestro. Hemos visto, además, como la técnica y temática de este escultor guarda una estrecha relación con la escultura de los canecillos de la iglesia de la vecina población de Tozalmoro, por lo que deducimos que podria tratarse de una mano local que se movería por la zona.

Vemos por tanto como en Omeñaca no trabajó un taller unido, más bien se debe su hacer a manos distintas que trabajaron juntas en esta ocasión.
Los canecillos esculpidos que coronan la, portada de la iglesia y sustentan el alero, están adornados de derecha a izquierda con las siguientes representaciones:

  1. En un canecillo de tamaño superior al resto, se representan dos figuras, una masculina y otra femenina, abrazadas y con el rostro vuelto hacia el frente.
  2. Figura humana cabeza abajo que posiblemente represente a un saltimbanqui.
  3. Representación muy tosca de un personaje encogido en cuclillas.
  4. Rostro humano.
  5. Una liebre.
  6. Un barril.
  • Más información sobre los capiteles aquí
Estos canecillos, siguen la temática tradicional que se da en toda la zona, y repiten los temas tratados en los canecillos esculpidos de Tozalmoro, aunque estos de Omeñaca presentan mayor simplicidad en las formas.
Los temas de la liebre, el barril y el rostro humano aparecen representados en Tozalmoro de la misma forma que aquí. En cuanto al personaje en cuclillas se representa en Omeñaca de manera mucho más tosca que en la localidad vecina.

Puede tratarse de la representación de un músico o de un juglar, ya que no es raro que aparezcan estos temas populares y así podemos verlo también en la representación del saltimbanqui. En Tozalmoro aparecen representados en dos canecillos diferentes pero próximos en su colocación, un hombre y una mujer mostrando sus genitales en lo que puede ser una alusión a la lujuria. Parece reflejar algo similar el primer canecillo de Omeñaca con un hombre y una mujer abrazados y unidos en la parte inferior por una forma fálica.

Temas como el del barril, el saltimbanqui, los cuerpos abrazados y los músicos, los vemos en iglesias de la Ribera como Andaluz, Aguilera así como en la cuna de todas estas iglesias porticadas, San Miguel de San Esteban de Gormaz.Con esto comprobamos que no se trata de algo exclusivo de esta zona. Sea como fuere, no vemos en estas plasmaciones un simbolismo moralizante sino simples temas populares que reflejan la vida cotidiana de la época, además, no se da en estos canecillos ninguna innovación técnica ni temática. Por el contrario, debemos decir que los temas vienen repitiéndose Duero arriba y la técnica utilizada en su ejecución es ingenua y su autor de procedencia eminentemente local. Incluso el autor de estos canecillos esculpidos podría ser el mismo que hiciera el primer y último capiteles del lado izquierdo.

Como conclusión a este análisis iconográñco de la escultura de la galería y portada de la iglesia, cabe decir que se trata de un ejemplo del más puro románico rural que se da en toda la provincia, y que es un eslabón más en la larga cadena que viene repitiendo los temas silenses. Aparecen en Omeñaca cargados del influjo de la Ribera del Duero y de la Catedral de Osma que trae el que hemos considerado como primer maestro, estando muy influida también la escultura de este pórtico por la plástica que se viene realizando en la villa de Soria, concretamente en el claustro de la Concatedral de San Pedro y el interior de la nave de la iglesia de St°. Domingo, aunque en Omeñaca no se alcanza el grado de calidad de estas obras.

La ermita de San Sebastián Ir a la leyenda del santo

En una pequeña elevación del terreno al este de la población y a la vera del camino de Peroniel se alzaba la ermita de San Sebastián. Junto a la ermita, un viejo olmo daba cobijo a los fieles a la entrada o salida de los actos de culto. El lugar es conocido por el nombre de "El Santo". Hoy sobre las ruinas de la ermita se ha construido el depósito del agua que abastece a los vecinos y el árbol afecto por la grafiosis no hace mucho tiempo que se secó.

Las consultas hechas por Pedro Díez en el archivo diocesano nos revelan datos sobre la cofradía San Sebastián y de la Vera Cruz que constatamos a continuación:

Lista de los hermanos de la Cofradía de San Sebastián (Omeñaca) - 1855.

1. Salvador Vera y su mujer
2. José Jiménez y su mujer
3. Avelino Ruiz y su mujer
4. Estanislao Sanz y su mujer
5. Pedro García y su mujer
6. Cayetano Horte y su mujer
7. Miguel Llorente y su mujer
8. Tomás Díez Borobio y su mujer
9. Domingo García y su mujer
10. Tomás Díez y su mujer
11. Juan José García y su mujer
12. Tomás Jiménez y su mujer
13. Ambrosio Hernández y su mujer
14. Millán Lenguas y su mujer
15. Domingo Hernández y su mujer
16. Agustín Díez y su mujer
17. Jorge Salvador y su mujer
18. Pedro Díez y su mujer
19. Ramón García y su mujer
20. José Andrés y su mujer
21. Vicente Barranco y su mujer
22. Pascual Cubillo y su mujer
23. Manuel Bardas
24. Ramona Tobar
25. Francisco Delgado
26. Prudencio Díez y su mujer
27. Fernando Ortega y su mujer
28. Pedro Cascante y su mujer. Se le admitió hoy 14 de abril de 1855

En el lugar de Omeñaca a 15 del mes de abril de mil ochocientos cincuenta y cinco juntos los hermanos de la Cofradía de San Sebastián y Vera Cruz toman cuentas de cargo y data al mayordomo que acaba de ser Tomás Jiménez de los caudales que entraron en su poder pertenecientes a la Cofradía y nombrar un nuevo mayordomo cuya elección recayó en Tomás Díez Borobio.

Entran hermanos de la Cofradía de San Sebastián hoy 1º de abril de 1858:

29. Manuel Lara y su mujer
30. Verde y su mujer
31. Gervasio Díez y su mujer
32. Baltasar Díez y su mujer
33. Eugenio Borobio y su mujer

Nota. Queda a cargo de la Cofradía pagar los treinta y nueve reales y medio de las cuatro libras de cera que sacó Miguel Llorente.